jueves, 2 de mayo de 2013

Bizcocho de chocolate y almendras


Sin gluten... Sin Soja... Sin lacteos... Sin azúcar... Sin grasas...

   Buscando recetas para llevar para desayunar al trabajo, sin mucho tiempo y con pocas cosas en la despensa,  a las once de la noche me acordé del brownie de calabacín, pero es demasiado húmedo para llevar al trabajo pensé... quizás si fuera más tipo bizcocho. Y con esa idea en la mente, me puse a experimentar en la cocina y resultó salir un bizcocho sin... ¡Buenísimo! ideal para llevar al trabajo en un taper y acopañarlo con una fruta. 

Ingredientes

  • Un calabacín. 
  • 4 huevos
  • 175 gr. de harina de arroz.
  • Endulzante al gusto (miel, fructosa, sirope de manzana, yo utilizo sipope de ágave).
  • 50 gr de chocolate 70% cacao. 
  • 80 gr. de almendras.
  • Una cucharadita de bicabornato. 
Pasos a seguir:

  1. Precalienta el horno a 150º. 
  2. Se pica el calabacín en la picadora durante unos minutos, hasta que quede una especie de puré. Si no tenemos picadora tenemos la opción de rallar el calabacín. 
  3. Luego lo mezclamos con el sirope de ágave y huevos en un bol. 
  4. En la misma picadora piqué en trocitos pequeños el chocolate, y lo añadí a la mezcla anterior, o también tenemos la opción de rallarlo. 
  5. Luego las almendras, si tenemos que pasarlas por la picadora hasta obtener una harina fina o gruesa según nos guste. 
  6. Mezcla las almendras, las mezclamos con la harina de arroz y la cucharadita de bicabornato en otra bandeja aparte.  
  7. La mezcla sólida se mezcla con la mezcla líquida, removiendo bien con un batidor manual, hasta que todo quede bien ligado. 
  8. Un molde reptangular, cúbrelo con papel para hornear, añade la mezcla bien ligada y al horno durante aproximadamente 25-30 minutos (siempre observando, cada horno es un mundo). 
  9. Pasado este tiempo, yo suelo apagar el horno y dejar el bizcocho dentro durante unos diez minutos más. 
  10. Pasado este tiempo, se saca, se desmolda y se deja enfriar. 
  11. A disfrutar....




sábado, 27 de abril de 2013

Corazones de sandía

Sin cereales... Sin soja... Sin lácteos... Sin huevos... Sin azúcar... Sin frutos secos...


  Mas que una receta, se trata de una idea sencilla que puede dar un toque muy divertido, romántico y original a la presentación de un platos. Ideal para llamar la atención de los peques así como para hacerlos con ellos. 
  Se trata de utilizar los cortadores de galletas en la fruta, la presentación y la originalidad ya dependen de cada uno. 
   En mi caso para adornar el postre, un postre sencillo, del día a día, una "ensalada" de frutas, en este caso de melón y sandía, que nos puede servir de postre, merienda, cena y hasta desayuno. 
  La cara de mi ahijada cuando los estaba haciendo era de pura felicidad y diversión, aparte de todos los que se comía si alguno le salía mal, aunque también he de reconocer que la cara de mi pareja  fue un poema, creo que nunca se le hubiera ocurrido.
    

Brownie de chocolate

Sin harinas... Sin soja... Sin lácteos... Sin azúcar...


   Hace ya algunos años que había leído por internet esta receta, las hay con mil variantes,  pero yo la adapte a nuestra cocina sin... Fue uno de los primeros intentos de repostería sana, cuando lo saqué del horno estaba Héctor (mi pareja) y Fran (un amigo) ambos quedaron sorprendidos cuando les dije que estaba hecho con calabacín, lo dejamos enfriar un poco y lo probamos, a los tres nos gustó un montón. Pero más sorprendidos quedamos cuando lo probamos frío de la nevera, no tiene nada que envidiar a un brownie normal, es un postre perfecto y sano.

Ingredientes


  • 300 gr de calabacín.
  • 75 ml de aceite de oliva.
  • 60 gr de cacao puro en polvo (tipo valor).
  • Para endulzar, yo utilicé ágave, pero se puede utilizar miel, fructosa (siempre al gusto, en casa no nos gustan muy dulce).
  • 200 gr de harina de almendra (se puede hacer en casa con una trituradora).
  • 4 huevos grandes.
  • Una cucharadita de bicarbonato.
  • Sal.
Pasos a seguir:

  1. Lava el calabacín, sécalo y  rállalo con cáscara. Es necesario eliminarle toda el agua, yo lo pongo en un escurrido mientras preparo las otras cosas, y cuando lo voy añadir lo aprieto con las manos, para así sacar todo el agua posible. 
  2. Precalienta el horno a 180º.
  3. Prepara una fuente apta para horno y la forras con papel para hornear.
  4. En una bandeja mezcla la harina de almendra y el cacao con la cucharadita de bicarbonato.
  5. Dispón las claras en un cuenco y móntalas a punto de nieve bien firme con una pizca de sal. Luego le incorpora las yemas, con un batidor de mano vamos mezcla suavemente para que no se baje la mezcla. 
  6. A la masa anterior añade el aceite, el ágave (o el endulzante que vayas a utilizar) y el calabacín bien escurrido.
  7. La harina de almendras y el cacao se lo agregas a la mezcla anterior y con el batidor de mano lo mezclamos bien.
  8. Vierte la masa en la fuente preparada, baja el horno a 150º y cocer durante aproximadamente 35 minutos. Pinchar con un palillo el centro de la preparación para comprobar que está cocido: éste debe salir limpio. Dejar enfriar, cortar y servir.
  9. A disfrutar...

Pollo con verduras al curry


Sin cereales... Sin soja... Sin lácteos... Sin azúcar... Sin huevos... Sin frutos secos...



  Esta receta se la debo a un compañero de la facultad, aunque varios desastres nos acompañaron en la cocina fue él quién me enseñó la esencia de las especias.
   En casa lo que hacemos a veces es acompañar con unas papas guisadas. 

Ingredientes.


  • Una pechuga de pollo.
  • Un calabacín.
  • Un pimiento mediano.
  • Una cebolla mediana.
  • Dos dientes de ajo.
  • Una zanahoria grande.
  • Un vaso de vino blanco.
  • Aceite.
  • Curry  y sal (al gusto).

Pasos a seguir:
  1. Limpia el pollo, retirando los posibles restos de grasa. Lávalo, sécalo con papel de cocina y córtalo en dado de tamaño regular.
  2. El calabacín, el pimiento, la cebolla, los dientes de ajo y la zanahoria, se lavan y se cortan en daditos.
  3. Calienta cuatro cucharadas de aceite en una sartén amplia, incorpora primero la cebolla y el ajo, cuando la cebolla esté pocha, añadimos el pollo junto con el pimiento, el calabacín y la zanahoria, lo revolvemos dejándolo dorar durante dos minutos.
  4. Añadimos el vino y dos vasos de agua (que las verduras queden del tapadas). 
  5. Salar al gusto, y añadir el curry (a mi me gusta que el sabor del curry se note bastante), y mezcla durante unos minutos. Cuece a fuego suave durante unos 15-20minutos, removiendo amenudo hasta que la carne esté tierna y la verdura hecha.
  6. A disfrutar...

viernes, 26 de abril de 2013

Champiñones rellenos


Champiñones Rellenos de Crema de Aguacate y Atún

Sin cereales... Sin soja... Sin lácteos... Sin azúcar... Sin huevos... Sin frutos secos...




   Fue verlos en la tienda y no pude resistirme, cogí 6 unidades bien grandes y cuando llegué a casa pensé ¿y ahora de qué los relleno?. Esta receta resultó ser un invento con lo que tenía en la despensa. Estaba acostumbra a rellenarlos con distintos tipos de queso, cremas realizadas con nata, etc... Aposté por esta combinación probando suerte y ha resultado ser uno de nuestros entrantes o cenas favoritas.

Ingredientes
  • 6 champiñones grandes
  • 1/2 aguacate
  • 75 ml. Aceite de oliva. 
  • 1 diente de ajo.
  • Orégano (Al gusto)
  • Sal
  • Una lata de atún mediana. 
  • 1/2 cebolla.
Pasos a seguir
  1. Le sacamos el tronquito el champiñón y los lavamos bien. Calentamos el horno a 150º, rociamos un poco aceite a la cabeza de los champiñones e introducimos en el horno, pendientes para cuando sea el momento de darles la vuelta, aprox.10-15 min
  2. Mientras se hacen hacemos la crema de aguacate, para ello pelamos medio aguacate y lo ponemos en el vaso de la batidora de brazo, añadimos el aceite, el ajo, orégano y  sal. Y lo mezclamos con la batidora hasta que nos quede una crema.
  3. Abrimos la lata de atún, la escurrimos bien, la desmenuzamos y la mezclamos con la media cebolla picada menuda.
  4. Una vez los champiñones estén, los sacamos del horno, dejamos que se enfríen levemente, y los rellenamos; primero con la crema de aguacate y por último le ponemos por encima la mezcla de atún y cebolla. 
  5. A disfrutar...

Para estar sanos hay que comer sano.

       Las malas digestiones, dolores de cabeza y estreñimiento formaban parte de mi día a día; pero fueron varios problemas ginecológicos y una eterna recuperación de lesión en la rodilla izquierda, la clave para que se produjera un cambio radical en la alimentación.

   Comenzaron ha hablarme de ovarios poliquisticos, resistencia a la insulina y posibilidad de desencadenar en una diabetes tipo dos... El fisioterapeuta por su parte no hacía sino resaltar que el mal funcionamiento del sistema digestivo afectaba directamente al mal funcionamiento del tren inferior lo que desencadenaba en lesiones y lentas recuperaciones.
   

    Creo que también mi profesión afectó mucho a esta decisión, conocer un poco más lo que está sucediendo en el campo, abuso de fitosanitarios y productividad, me hicieron plantear cuales eran los pilares de una alimentación sana. 

   Aproximadamente un mes después de eliminar el trigo y los lácteos de mi dieta aumentando las cantidades de frutas y verduras, problemas como las malas digestiones, estreñimiento, dolores de cabeza, sueño y cansancio se habían minimizado.

  La mejora en el estado de salud, comenzó a intrigarnos, y comenzamos a investigar,   ¿por qué el trigo, el maíz,  los lácteos y el azúcar? Después leer y releer distintas fuentes, nuestra conclusión fue la siguiente. 

   El azúcar quizás es que desde pequeños nos enseñaron lo malo que era para salud, que picaba los dientes, etc., pero ¿la leche, el trigo  y el maíz? si son alimentos populares, asociados psicológicamente a la esencia de la vida, alimentos de nuestros abuelos, que los consumían sin ningún problema alimenticio, más bien todo lo contrario.

   Pero posiblemente nuestros abuelos no recibían alimentos con tanto procesamiento industrial y artificial,  no ingerían tanto volumen comparado con nosotros y si lo hacían, quemaban muchas más calorías. 

  Willian Davis, uno de los mejores cardiólogos norteamericano, defiende sobre los efectos negativos del trigo genéticamente modificado (hoy en día el 90% del trigo qué se consume es transgénico). Willian establece una relación directa entre el aumento de diabéticos y el consumo de cereales de este tipo (trigo, maíz, cebada, etc.).

  De los derivados lácteos qué decir, la selección genética de cría, el uso de antibióticos, el consumo de cereales modificados genéticamente, las hormonas de crecimiento... Las vacas que producían dos litros de leche diarios han desaparecido,  no son rentables. Si a todo esto le sumamos, todo el proceso industrial que lleva hasta qué llega en tetra brick hasta nuestras casas, tenemos motivos más que suficientes para saber que no se trata de un alimento beneficioso para nuestra salud.

  Me atrevo apostar que se seguirán haciendo numerosas manipulaciones genéticas para conseguir mejores rendimientos, debido a su consumo masivo. 

   Estudios demuestran que el gluten es generador de mucosidad (congestión de vías respiratorias) así como causante de estreñimiento, hígado graso y reacciones alérgicas (celiaquía, muy relacionada con desordenes ginecológicos), pero también otras proteínas del trigo moderno se asocian a la inflamación intestinal, colon irritable, migrañas, depresión, malfunción tiroidea, dermatitis, fatiga crónica, esquizofrenia, etc... (Fuente: Nutrición Depurativa). 

   Numerosos artículos hablan de los altos niveles de calcio en la leche de vaca, y como el cuerpo en su lucha por procesarlos termina depositándolos en las articulaciones, pudiendo provocar artritis, artrosis, reumatismo... Así como su alto contenido en caseína (más del 300% que la leche humana) y  su implicación en procesos alérgicos, ya que el cuerpo empieza a producir una gran cantidad de mocos para liberarse de estas toxinas. Son los mocos los que contribuyen bronquitis, sinusitis, alergias y asma. Además que la leche de vaca acidifica el organismo, debido a su alto nivel de proteínas, fósforo y por la acumulación de ácido láctico, llegando a poder producir fibromas, anemia, fibromialgia, colesterol, estreñimiento, descalcificación, obesidad  cáncer de mama, problemas de tiroides, y un aumento del riegos de padecer la enfermedad del Parkinson y diabetes juvenil.

Decidimos modificar radicalmente nuestros hábitos dejando de comer este tipo de productos, y experimentar por nosotros mismo los cambios que sufre el cuerpo al dejar este tipo de alimentos.